EL VERANO Y ALGUNOS RECUERDOS

Los días cálidos se suceden vertiginosos, desgarrando lentamente el intenso verde vivido, y acercándonos suavemente a una postal conocida, encajada en un pequeño rincón de nuestras cabecitas locas. Los días se muestran generosos como regalándonos algunas horas extra, y todo se tiñe de un color fuego apenas filtrado por los estéticos filtros naturales que nos protegen de esta locura.

Las horas se hacen más silenciosas, y el agua necesaria. Siempre es un alivio escuchar sus corrientes, sus escondites secretos, y su atronadora explosión de tormenta.

Supongo que siempre presente, nos mece el hecho del recuerdo estival más primitivo. Las lagunas pobladas de bichos, y juegos, y aventuras. Los pasos buscando las sombras de las pesadas huertas, de los marrones bosques, al amparo de alguna historia que poder contar.

Y las vacaciones, como un regalo inesperado, como una paleta en blanco esperando las primeras pinceladas.

Luego, las noches quietas, con sus sonidos que acerca la brisa, con las estrellas intentando llenarlo todo, con el misterio oculto, con las pequeñas tertulias, los juegos casi olvidados, y la magia eterna de una incipiente quietud.

Y siempre el súbito amanecer, su frescura infinita, sus colores postrados, su nula intensidad salvaje. Solo se mece sin pretensiones, manteniéndonos quietos, solitarios,  tranquilos.

Buscamos refugio en las horas en que nos creemos volver locos. Sonreímos  con el sol que amenaza, y nos sentamos cansados a la luz de las viejas estrellas. Podríamos parar aquí los relojes, y vivir con esta rutina, pero que sería de nosotros sin los vientos fríos de las montañas.

El verano llegó, y también algunos recuerdos. Quizás es así como somos capaces de reconocerlo con tanta claridad.

Nos queda una estación por delante, que como siempre lo hizo, pasará rápida, imperceptible en el análisis. Mi mente se divierte con aquellas historias de la niñez, pero es seguro que tendré que centrarme en los días que suceden, pues así debería ser la vida realmente.

Hoy, de todas formas, tendremos que conformarnos con mirar un poquito atrás.

Mañana, será otro día.

Un abrazo.

Toño Molero.

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Un comentario en “EL VERANO Y ALGUNOS RECUERDOS

  1. Hoy llueve en Gijón. El agua cae silenciosamente sobre la ciudad. Beatriz, Silvia, Lara, Jose, Pablo Irene, Ana y Rita se acercaban a tomar el vermut al “bello verano”, tan solo hace unos instantes.
    Pablo y Oscar se levantan después de una noche de fiesta en este momento.
    El lunes me acercaré a ese verano que habita más allá del puerto. Territorio sub-pajariano.
    Hasta pronto. Bonita mariposa.

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