ADIÓS PEQUEÑA ADIÓS

Un año lento y tenue que late inconsciente, deja atrás un espacio hueco que recorre mi mente haciendo mella en los últimos intentos de cordura ancestral.

El viento se levanta, y los pequeños sucesos cotidianos toman forma imparables, y suavemente se mecen con las horas martilleantes de los relojes cósmicos, y las tardes se hacen noche como es costumbre, y creo firmemente que también los pájaros ahogan sus susurros en las madrugadas, y las flores crecen ajenas a aquellos hechos que ahogan nuestros cuerpos, y el tiempo ya no se detiene nervioso a esperar.

El mundo, mi mundo, se alimenta lentamente, con el aroma de cada pequeño rincón, con el sonido de las horas lánguidas, con los pesos que deja la frescura lúcida atrapada en un pasado con fecha de caducidad.

Procurando que el tiempo no pase, ha pasado ya un año, y todos los segundos entregados llevaban impresos una parte tuya, una armonía tenaz grabada, una pequeña célula emergente.

Tendría tantas cosas que contarte, tantos consejos que pedirte, tanto que enseñarte y tanto que aprender, que el mundo podría detenerse curioso y esperar ansioso una señal, un pequeño detalle, solo para continuar girando impasible una décima de segundo después.

Aquí todo continúa fluyendo extrañamente. Unos días sonrío, y algunas veces escribo. A ratos me entretengo con mis cosas, o enredo mi mente en épicas batallas. En algunas ocasiones enfermo, y muchas veces lloro amargamente. Algunos días la vida me divierte especialmente y otras muchas me aburre.

Pero siempre me acuerdo de ti, como un susurro constante de armonía, como un placebo místico de energía contagiosa.

Un año después la vida continua, lenta, constante, y el viento se levanta, y las estaciones cesan y quizás los tiempos cambian.

Yo rezo mis plegarias que apenas entiendo, y te echo de menos. Y en las tardes más tristes y en las mañanas más alegres a veces me pierdo en extraños laberintos absurdos.

Hoy, entre la tenue penumbra de una larga noche, con el silencio roto por los sonidos de un alba incipiente, las primeras luces me devuelven una insistente corriente que recorre impasible mi mente.

Adiós, pequeña, adiós, y gracias por todo.

Aquí la vida sigue, silenciosa, rápida, y extraña

Un abrazo.

Toño Molero.

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8 comentarios en “ADIÓS PEQUEÑA ADIÓS

  1. Emociona.
    Pienso tras leerlo que lo que siempre quieren los que nos quieren es que seamos felices ¡Y también en lo dificil que resulta, en algunos momentos, satisfacer ese deseo!
    Pienso además que no podemos dejar de buscar -sin desasosiego-, en el camino por andar y también en los recuerdos, las cosas y los sentimientos que nos dan algo más que una sonrisa, y que nos demuestan que levantarse cada día merece mucho la pena.
    Un abrazo.
    Javier

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  2. Buenos dias Toño,

    Aquí es madrugada, allí ya es mañana. Lo mires como lo mires, ha empezado un nuevo dia, un nuevo año lleno de esperanzas y sueños por cumplir. Mira hacia delante, porque el pasado siempre nos acompaña. Qué ganas tengo de veros a Roberto y a ti, para poderos dar un abrazo de hermano.Nos vemos pronto, pero siempre estamos juntos.

    Fernando

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  3. Matilde en realidad no nos ha dejado. Algunas personas especiales están en tantos sitios y en tantas cosas, que nunca se van. Un abrazo muy fuerte.
    Mar.

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