EL REGRESO

A veces nos miramos en el espejo buscando el reflejo de un sueño, la coartada perfecta  dibujada en nuestra mente, o simplemente el recuerdo de las viejas costumbres rondando intensamente nuestro espíritu.

Nos hacemos entonces seres de costumbre, buscando atentamente el confort, y aunque nos persigue ese anhelo de aventura salvaje, abrazamos con calma los lugares de reposo que nos dan cobijo y que tan bien creemos conocer.

Regreso estos días a ese otro espacio en el que habito en algunas estaciones concretas, y donde todo es sumamente distinto.

La luz se filtra silenciosa y hábil por cualquier rincón que lo permite. Los claroscuros retoman su presencia en estas horas, y las maderas no dejan de crujir a cada paso que damos, recordándonos a cada instante nuestra naturaleza vital.

Regresamos para vivir una nueva experiencia, una historia conocida en parte, pero que nos deparará sin duda un camino distinto como tantos que ramifican a cada paso entregado.

Los espacios nos inundan lentamente absorbiendo nuestra historia pasada reciente, apenas para esconderla en viejos cajones, y dejando hueco para esa sustancia cautivadora que nos mecerá en los meses venideros.

Todo está en una apaciguante calma, en un reposo armónico propio de un paraíso cósmico, a pesar de otras circunstancias que esperan, de las prisas que tengamos metidas en la cabeza, de la mismísima vida.

Volvemos aquí por los viejos recuerdos, las pasadas historias, y sobre todo porque una parte de nosotros forma parte ya imborrablemente de este lugar. Aquí hemos sido de todo, y podremos ser lo que queramos, y por eso regresamos cada año, conscientes de que este lugar nos llena de costumbres, y en él encontramos una posibilidad, un motivo más de seguir adelante, y una extensa tranquilidad mental.

Todos deberíamos tener un lugar así entre las manos, que ataque a la mente en su vehemencia escrita, que adiestre al espíritu, y que tenga la fuerza de hacernos olvidar el pasado y el futuro para centrarnos en el presente.

Todos deberíamos regresar algún día a nuestro espacio vital, para vernos diferentes en los reflejos, y poder descubrir con mayor facilidad lo que somos realmente.

Un abrazo.

Toño Molero.

8CASAVILLAR10062013

 

Anuncios

Un comentario en “EL REGRESO

  1. Siento como propias tus palabras. Afortunadamente esas sensaciones también forman parte de mí cada vez que regreso al pueblo, a ese espacio que oficia una especie de catarsis y nos reconcilia con nosotros mismos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s