DÍAS DE LLUVIA

El invierno se hace lento, ya no tan crudo, pero insiste en teñirlo todo de un tono frío y mudo. Las escasas horas de luz, y el mundo cubierto de un mismo filtro monótono.

Bajo este designio, camino despreocupado por los recovecos de una ciudad tenue, de una urbe dormida por las circunstancias. Todo parece tranquilo a pesar de los constantes intentos de bullicio, del imperioso deseo de hormigueo que asoma detrás de cualquier rincón.

Mi mente, a ratos distraída por luces y sombras, se centra ahora en las personas que caminan pausadas, concentradas en sus cosas, ausentes y desconocidas para mí. Su rutina diaria, sus costumbres, sus historias, su pasado, su futuro e incluso su presente son totalmente ajenos a esta conciencia emocional mía que los analiza ahora a través de este manto de lluvia fresca, de esta marea nocturna en la que navego un poco a ciegas, un poco por costumbre.

No puedo por menos buscar la cara y la cruz de esta moneda, y bosquejo un esquema vital imaginario, una especie de examen de conciencia en el que ágilmente confronto esos dos lados del metal reflejados en el espíritu y en la mente confusa del ser humano.

Y sí, inevitablemente, encuentro claramente escrita en un lado la ira, a veces absoluta, el ego absorbiéndolo todo, el toque salvaje, el acto cotidiano y apodado “normal” que desenfoca el fotograma vital del segundo. Lo veo a cada momento, y lo reconozco al instante. Siempre presente. Siempre latente.

Al otro lado, sonríe la pasión, la intensidad suprema, la inteligencia emocional, la empatía arrebatadora, y el arte como expresión sublime. Se presiente tentador, a menudo inerte, dormido a la menor oportunidad.

Y me pregunto si acaso estas callejuelas, estos segundos de reloj, estas escasas gotas de lluvia, nos conducen de una manera o de otra hacia alguno de estos lados a cada instante. Quizás este mimetismo con el entorno, este agravio social, esta norma escrita hagan girar la moneda como predestinada hacia su cara o su cruz.

Son días de lluvia, de invierno leve, de calles solas atrapadas en la noche. Siento que algo se me escapa lentamente, y que una vez más la moneda está en el aire.

Vuelvo a centrarme en la gente que pasa, y solo se me ocurre desearles suerte, o que el Karma ponga todo en su sitio, o que algún Dios conforme su plan maestro en su sabiduría.

Mientras tanto que gire la moneda, y que sea lo que sea.

Un abrazo.

Toño Molero

https://flic.kr/p/Ddr75u

 

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Un comentario en “DÍAS DE LLUVIA

  1. veo que piensas mucho a través del tiempo, del agua de las estrellas. Es interesante hacerlo, pero yo pienso que hay un Dios que lo gobierna todo y nos invade con su fuerza. Que El nos da el agua y el aire y todo lo que necesitamos para la vida que es maravillosa si se vive con fe en ese Dios que tanto nos ama y tanto hace por nosotros.
    Me gustan tus comentarios, Toño..Gracias y un abrazo
    Virginia

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