LA ESTUPIDEZ HUMANA Y EL ÚLTIMO SEGUNDO

LA ESTUPIDEZ HUMANA

Creo que la humanidad vive una era de estupidez congénita y poco transitoria, que se remonta a la época donde el hombre se hace humano. A la mínima reflexión, sentado en la penumbra del refugio que enreda mi cuerpo a diario sospechando el final del día, concluyo esta desanime idea.

Un entramado enloquecido que parece seguir una firme dirección, se desvanece repentinamente bajo el peso de la mínima lógica. Y desde aquí subidos, apenas acertamos a intuir nuestra verdadera existencia.

Sí, atrapados en ideas sin final, y sin principio conocido. Locos por nadar en el lodo. Bestias de la desolación. Seres estúpidos que no alcanzamos a comprender la importancia de cada segundo.

Afanados en guiarnos a nosotros mismos a cualquier precio, sin saber apenas adónde vamos. Siempre con prisas, con miedo, con ira. Siempre pensando en quién queremos ser mañana sin poder reconocer que no sabemos quiénes somos ahora. Maestros de la arquitectura a cualquier precio, construimos un mundo a nuestra medida, sin saber cuál es nuestra verdadera naturaleza.

Y aún así hemos sobrevivido misteriosamente. Aquí estamos ante nuestra propia estupidez humana, contemplándola ajenos, ausentes, cansados.

Yo propongo que rocemos la excelencia aunque sólo sea para comprender esta idea, y llegados a este punto, reflexionemos, pues si llegamos ser un poco menos estúpidos, habrá merecido la pena.

sep- 13BRUXELAS2

EL ÚLTIMO SEGUNDO.

El día se hace espeso por la crecida incipiente de la noche aún otoñal que espera su momento de gloria.

Caminamos despacio, porque la prisa ya no es necesaria, y porque este es el ritmo habitual de estos sucesos, a pesar del frío, a pesar del silencio.

Las cabezas abajo, las manos quietas, y flotando por todos lados como nieve en polvo inundándolo todo, una profunda y discreta tristeza.

Es el último adiós, el último segundo tras el cual todo se transforma para ser sólo imaginado. El momento tras el cual todo se vuelve ilusión, esperanza. Un momento para el recuerdo de lo que somos realmente.

Demasiadas veces me viene a la cabeza la pregunta. ¿Qué se sentirá un segundo antes de morir? Apenas acierto a imaginarme que quizás sólo la necesidad de que detrás haya un segundo más.

El tiempo para un instante, y retoma lentamente su ritmo acostumbrado. La gente se dispersa a nuestro lado y aparece una obligación creciente de retomar el pulso del momento.

Pero yo, sigo distraído y ausente, centrado por momentos en el acto que termina certero, pero sin poder apartar mi mente  de ese último segundo.

Un abrazo.

Toño Molero

15gijonverano14082015

Anuncios

2 comentarios en “LA ESTUPIDEZ HUMANA Y EL ÚLTIMO SEGUNDO

  1. Acertada reflexión. Cierto que vivimos insertados en tiempos fugaces, en los que nos faltan siempre segundos para lo importante y malgastamos horas en lo que no las merece; eso no es de inteligentes. Peor sería detenerse, digo yo. Con mirada larga y paso corto, como dice un compañero, es probable que alcancemos algunos lugares que merezcan la pena.
    Abrazos

    Me gusta

  2. Este Toño Molero, tiene la cabeza gacha y los brazos caídos. Hay que levantar esa mirada y aplaudir en la dirección del viento. Porque la vida sigue.
    UN FORTÍSIMO ABRAZO.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s