TIERRA Y ASFALTO

Llegamos a la ciudad heridos de cierta gravedad, pues aquí los recuerdos son más certeros, y las viejas costumbres harán su firme trabajo haciéndonos más conscientes de que estas eran las tierras donde mi madre era un poco más feliz y donde más hablábamos, reíamos y compartíamos todas esas cosas que a veces nos acercan el alma a los ojos.

Una leve sacudida sísmica rechaza nuestra entrada, sólo por el hecho de que aquí todo es muy distinto. Todo es pequeño, y a veces descomunal. Y todo es ruidoso, y en ocasiones  silenciosamente insoportable. Es un rechazo natural al cambio, me digo, y  sigo tarea, pues es el único camino que diviso.

Mi cuerpo tiembla nervioso apenas acostumbrado a esta escala de grises, a tanta gente que viene, o que va, que se yo.

Sentado en un frío banco aplomo la cabeza intentando en un absurdo intento concentrarme. Los focos de la calle  me apuntan desafiantes como si esto fuera un gigantesco escenario y la función hubiera de empezar. Noto como por mis venas corre ya como una droga una sustancia densa que toma ya claras posiciones de batalla. Lentamente, una parte tomará ventaja, e irremediablemente la otra parte quedará pausada y astuta esperando su momento.

Sólo entonces dejaré de estremecerme, y el gris no será tan gris, y el silencio será quizás más útil, y acaso el bullicio tendrá su lugar y su forma. Miraré entonces las calles con destreza, y a la gente que las puebla con otros ojos. Podré seguro contemplar lo más alto de los edificios donde apenas se mira, y el brillo de las luces sobre el asfalto mojado. Acaso caminaré despacio, pendiente de algún escaparate luminoso que llame mi atención.

Poco a poco , a pesar de mis heridas seré camaleónico, audaz, aventurero, y poco a poco me iré acostumbrado a estas tierras  que me tocan.

Quizás algún día me canse del asfalto, o de la tierra.

Mientras tanto siempre habrá batalla, y siempre habrá victoria y derrota. Todo irá bien mientras elijamos el bando ganador.

Tierra y asfalto luchan por clavar bandera. ¿Quién vencerá?.

Esperemos acertar esta vez.

Un abrazo.

Toño Molero.

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7 comentarios en “TIERRA Y ASFALTO

  1. Siempre consigues ponerme los pelos de punta. Ánimo con la vuelta al asfalto. Lo bueno de tener también la tierra, es que puedes volver siempre que quieras (o lo necesites).

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  2. La única norma que realmente importa es: lo que un nombre puede hacer y lo que no puede hacer. Eso decía Jack Sparrow en la película piratas de Caribe. Dejar de pensar en nuestra madre, olvidarnos de todo y no echarla de menos puede que sea una de esas cosas que no podremos hacer nunca. Aún eso es algo para agradecer. Desde mi asfalto imagino el tuyo. Me alegra que hayas iniciado la andadura de escribir este blog. Un fuerte abrazo.

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  3. Un nuevo proceso y una nueva andadura en la que seguro saldremos victoriosos, transformando el recuerdo triste en el rayo de luz que siempre nos acompañará cuando pensemos en ella. Sólo un poco más de tiempo y la angustia se hará más liviana. Un beso.

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  4. Venceras tu, porque a los valientes, nunca se les derrota. Ni en el asfalto, ni en la tierra (aunque sea extranjera). Solo nosotros podemos conquistarlo todo, y crear un mundo de felicidad… donde sea que estemos. Siempre estamos juntos con los nuestros, aunque estemos separados.
    Animo

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  5. Tierra o asfalto esa forma de contemplar el mundo te hará feliz en cualquier lugar…el recuerdo de ella es difícil y bello a la vez… aún recuerdo como devoraba cada rincón de París … enhorabuena por el blog!!

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