LO QUE PERDIMOS

Llegó un día extraño, súbito y silencioso y de repente perdimos su eterna sonrisa, su cordura extrema y su aliento constante. Perdimos su magia, su entrega, su fuerza. Dejamos atrás su luz cósmica como en el recuerdo y todo a nuestro lado se detuvo un instante eterno.

Muchos perdimos nuestra infancia, que se volvió tenue. Nuestros recuerdos, que se volvieron vagos. Nuestra fe, que se fue diluyendo entre extrañas teorías.

Corrimos asustados sin dirección alguna. Nos hicimos preguntas sin respuestas y respuestas sin preguntas.

Ya no importaban las puestas de sol de los otoños cíclicos, ni los océanos de flores de tierra adentro. Ya no sonaba música en nuestras cabecitas locas, ni vibraban nuestros cuerpos con las primeras luces de la mañana. Ya no jugábamos ni reíamos, ni soñábamos.

Perdimos  la calma, como a veces lo hacen las aguas más puras. Perdimos la costumbre, que a ratos nos hacía mortales. Subimos cumbres sin consuelo alguno, y cantamos baladas al atardecer buscando temblar de emoción sin apenas notar un aliento certero.

Nos hicimos reales más que nunca y ella en un segundo terrible se hizo irreal, incomprensible.

Lo perdimos todo de repente, sin acuse de recibo, sin largas esperas, sin reflexión.

Se alejaron infinitamente los sitios de mi recreo y las tierras áridas del sur que veneramos, y dejé de oir el canto de los mirlos sobre otros parajes que habito.

Y muchas más cosas se fueron aquella extraña noche de Junio, eterna para siempre en mi mente.

Y ahora espero aquí sentado a que pase un poco más deprisa la vida. Recuperando el pulso de cada día. Comprendiendo el momento y el lugar en el que estoy sumido. Y con la certeza de que mucho de lo perdido, no podrá jamás ser recuperado, por lo menos hasta que mi alma se libere.Pero eso, amigos,… es otra historia distinta.

Mi madre, Matilde, falleció el 23 de Junio de 2015 a los 71 años de edad. Era vital, alegre y una persona excepcional. Creo que todos aquellos que tuvimos la fortuna de conocerla perdimos una parte de nosotros cuando se fue.

Todos la queríamos.

Yo la recordaré con alegría durante todos los días de mi vida.

Toño Molero.

2015

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3 comentarios en “LO QUE PERDIMOS

  1. El tiempo es un lugar extraño. Cada día me acuerdo de nuestra madre. Me acompaña su recuerdo constantemente. La rueda se mueve sin pausa posible. Algunos días, entre las cazuelas, cuando solía llamarme, me saltan las lágrimas por cara. Es el valor de lo que perdimos. Pero solo se puede perder lo que realmente se tiene.
    Un abrazo.

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  2. Qué bonitas palabras, Toño. Y cuánta verdad y cuánto dolor en ellas. Ahora solo queda vivir, esperar, y que el tiempo poco a poco dulcifique los recuerdos.
    Un abrazo.

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